MEDIDA DE DONALD TRUMP
Lavih Abraham es economista del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) y analizó en Radio Sudamericana qué efectos tendrá la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a los productos importados, especialmente para la Argentina. Reconoció que “estamos yendo a contramano de lo que hace todo el mundo”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este miércoles un amplio paquete de medidas arancelarias que afectarán a buena parte del comercio internacional.
Bajo el argumento de una “declaración de independencia económica”, la Casa Blanca estableció un nuevo esquema que contempla un arancel base para todos los países, tarifas elevadas para los principales socios comerciales, exclusiones específicas por productos y exenciones para algunos aliados estratégicos.
Estas son las claves de lo que se conoce hasta ahora:
A partir del 5 de abril a las 00:01 horas (04:01 GMT), se aplicará un arancel uniforme del 10 % sobre todas las importaciones que ingresen a Estados Unidos, sin distinción de país o producto, salvo las excepciones expresamente indicadas. Esta medida constituye el eje central del nuevo enfoque comercial de la administración Trump.
Desde el 9 de abril, Estados Unidos comenzará a aplicar tarifas específicas más elevadas a los países que considera “los peores infractores” en sus relaciones comerciales. Entre ellos:
China: 34 % adicional, lo que eleva su carga arancelaria total al 54 %, al incluir el 20 % ya vigente por su implicación en el tráfico ilegal de fentanilo.
Unión Europea: 20 %
India: 26 %
Corea del Sur: 25 %
Japón: 24 %
Taiwán: 32 %
“No podemos prever todas las consecuencias de un cambio tan fuerte”, dijo Abraham respecto de la decisión de Estados Unidos de poner aranceles a sus importaciones. Recordó que el objetivo es “que la industria norteamericana sea competitiva con China” y que “Argentina entra en el grupo de la mayoría que cobra 10 por ciento, así que está en igualdad de condiciones, respecto de eso no hay gran diferencia”.
Ahora, aclaró que “el tema es con los países asiáticos que no van a poder venderle a Estados Unidos y querrán vender baratísimo a otros”. En este marco, recalcó que puede haber complicaciones con Argentina en el caso de que nuestro país también intentará vender productos a otros lugares, pero también en que “nosotros vamos a contramano, ya que cuando todo el mundo se cierra, nosotros estamos en una política de apertura de importaciones”.
Por ello, reconoció que “puede ser un golpe muy fuerte para la industria argentina”, que “viene golpeada, ya que se perdieron 80 mil puestos de trabajo, cayó entre 17 y 20 por ciento el año pasado y esto va a profundizar esa recesión e incapacidad de competir que tienen muchos sectores”. Indicó, aludiendo a condiciones laborales y otros puntos, por ejemplo, que “la industria de ropa argentina no puede competir con la de Bangladesh y se hace más barato importar y distribuir que fabricar”.
Adelantó que la inflación internacional va a subir y que esto seguramente impactará en esta medición en Argentina. “El mercado norteamericano es grande en términos de consumo”, dijo y agregó que “se pueden buscar nuevos mercados, es complicado porque todos van a estar en lo mismo”. “Necesitamos ver cómo se reacomodan y si se vuelve a una época con menos comercio internacional y más local o se sigue con este modelo”, expuso.
